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Oct
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J. Aranburu Elkarte, pastor y quesero ganador del XXVI Concurso de queso de pastor del País Vasco y Navarra, que se celebró ayer a la mañana en Pamplona. Aranburu lleva 30 años elaborando quesos, profesión que heredó de su abuelo.
Uno de los catadores, Patxi Pérez, destacó que una de las claves del ganador fue que el queso estaba ahumado con leña, lo que le proporciona “un aroma a madera noble sin que el sabor se resienta”. También valoraron la presentación (pocos agujeros, pequeños e irregulares) y el “buen regusto” que dejaba tras ingerirlo. El segundo puesto fue para Pedro Gabiria, de Legazpia. El podio lo completó Joseba Insausti, de Ordizia. Esto supone un pleno para los quesos de Guipúzcoa.
En la plaza del Castillo se instalaron puestos de venta, donde se podían catar los diferentes quesos o comprarlos a 18 euros el kilo. Pero a parte del negocio, estaba el concurso y el espectáculo. Mientras el jurado comenzaba con la cata de los 27 quesos que luchaban por distinguirse como el más exquisito, las cientos de personas que acudieron al evento paseaban entre los puestos probando las diferentes muestras y comprando si les gustaba.
Al margen, las actividades paralelas. Como la que el lumbierino Cristobal Burguete impartió sobre cómo se esquila una oveja con maquinilla. Cobra aproximadamente 1,50 euros por oveja y es el Llongueras de los ovinos. En menos de un minuto el animal quedaba totalmente trasquilado. Su equivalente humano sería un corte de pelo al dos.
Problema que los estudiantes para pastor deben tener en cuenta: la lana no es rentable. Se vende a cinco pesetas el kilo. Hubo un tiempo en que se vendía a 100 el kilo. ¿Y se puede vivir del esquileo? Burguete es la muestra de que sí. Trasqu5 ila a unas 30.000 ovejas al año de todo el mundo. Se mueve por la CAV, Navarra, Castilla, Francia, Italia, Australia y Nueva Zelanda. Puede que ser pastor no sea el sueño de los niños, pero trasquilador tal vez sí. Los niños miraban estupefactos cómo en menos de 60 segundos las ovejas se quedaban sin un solo pelo. “Mira, así te tienes que dejar tú cuando papá te corta las uñas. Quietecita como la ovejita”, le dice un padre a su hija pequeña que no quitaba ojo de la exhibición.
Problemas con los lobos Cuenta José Luis Olabe, un pastor alavés. El problema es que los lobos matan las ovejas. Esto supone que el pastor tenga que estar las 24 horas con su rebaño y además, los pastores aseguran que las ovejas asustadas producen menos leche y tienen más probabilidad de sufrir un aborto. Si la situación persiste, avisan, el año que viene no se celebrará la XXVII edición de este concurso.














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