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Ago
01
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Cielo cubierto, temperatura de 24 grados, más de 2.500 kilos de queso a la venta bajo una carpa gigantesca, cerca de 50 expositores y miles de personas, entre vecinos, turistas y curiosos. Esas son las claves para explicar la jornada inaugural del XXII Certamen del Queso y Artesanía de los Picos de Europa, celebrado ayer en Panes.
Según comentó el alcalde de Peñamellera Baja, José Manuel Fernández Díaz, a lo largo de la jornada «se batió el récord de asistencia de puestos y de presencia de visitantes». También adelantó que «es la primera vez que el Ministerio de Medio Ambiente se implica en el patrocinio y la colaboración de un certamen que acoge artesanos y productores que trabajan dentro de los límites del Parque Nacional de los Picos de Europa». Y es que en la muestra había presencia de elaboradores con residencia en pueblos de Asturias, Cantabria y Castilla y León.
En relación a establecer si la colaboración va a continuar en sucesivas ediciones, Rodrigo Suárez Robledano, director del Parque de los Picos de Europa, valoró que «no me atrevo a hablar de lo que pueda suceder el año que viene» y, en todo caso, aseguró que la decisión depende de «la Comisión Mixta de Gestión del Parque». De momento, el apoyo económico para esta edición fue de «9.000 euros».
A la cita quesera de Panes también acudieron Juan Ángel Bustillo, diputado regional; José María Rodríguez, gerente de la Mancomunidad de Co
ncejos del Oriente de Asturias, y Cecilio Fernández Testón, cronista de las dos Peñamelleras, así como Ismael Bayón y José Félix Díaz Longo, representantes de Cajastur.
Y entre los quesos había presencia de casi todas las denominaciones y en los más variados formatos. El kilo de Gamonéu del Valle cotizaba a 22 euros; el Cabrales, a 18, y el Picón de Bejes-Tresviso, a 16.
Desde la localidad zamorana de Santa Cristina de la Polvorosa se acercó la quesería El Zamorral, con un magnífico queso curado de oveja, elaborado con leche cruda, que se vendía en una horquilla de entre 18 y 20 euros el kilo, en atención al tiempo de curación.
Desde Bejes, Luis Alberto Alles llegó con casi cien kilos de picón elaborado con leches de vaca, oveja y cabra, y otro, denominado La Sotorraña, «tirando a Gamonéu».
Andrés López Llanes acudió desde la localidad lebaniega de Lon «con tablas de ocho variedades de queso, en base a mezclas con tres leches diferentes». Y traía una finísima crema de queso fundido.
Llamaba la atención el ‘Queso Viejo de Cabra’, elaborado por Varé, y el denominado ‘Cueva de Llonín’, procedente de la Cooperativa Queso de Peñamellera. Y los más exigentes podían visitar el ‘Tallerín de Güelu’, para degustar tortos con picadillo o crema de Cabrales.














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