p style=”text-align: justify;”>«No vamos a llevar a nuestras etiquetas la marca de Queso Castellano; no lo vamos a usar para promocionarnos, ni para consolidar nuestros mercados, ni para ganar otros nuevos», aclaró ayer Tomás Alonso, desde el Consejo regulador de la Indicación Geográfica Protegida que supervisa la producción de este queso azul que maneja el nombre de León fuera de fronteras, una excepción de actividad económica ligada a la tierra, que genera empleo y fija población. queso castelano

El paradigma del desarrollo rural, en términos de modernidad y uso político de la expresión. Alonso quiso hacer esta matización tras ver expuesto el prestigio del trabajo que ha desarrollado durante años al vaivén del recelo social y político, tras aparecer Queso de Valdeón en el escaparate de la puesta de largo de la marca Queso castellano, que promociona la Junta con intención de abrir mercados y posibilidades de ingreso a los queseros de la comunidad. Ajeno a la polémica, desde el consejo de la IGP del queso que se fabrica en Posada se expone la evidencia: «No vamos a usar la marca porque disponemos de una figura de protección que está por encima de ese amparo», se indica en referencia al valor de una IGP para controlar desde el origen de la leche a la elaboración de un queso. «No vamos a poner queso castellano en la etiqueta, nadie nos obliga a ello, y el origen, la definición del producto y la calidad está bien definido, como se ha demostrado en los años en los que llevamos produciendo y comercializando», disponen desde el consejo de Queso de Valdeón, que tienen en el prestigioso mercado estadounidense el principal receptor fuera de España.

La aparición de Queso de Valdeón como referente de la marca de queso castellano que presentó la Junta en Madrid desató una cadena de reacciones políticas de PSOE y UPL.

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